Hay mucho de mentira y de leyenda detrás de toda esta historia. Algunos echan a rodar la bola por el puro deleite de embobar a sus oyentes y tenerles un rato pendientes de dichos y descripciones que las más de las veces se pierden en una nebulosa de sandeces y aguardiente. Aunque es cierto que el aliento del maestro de ceremonias en cada ocasión puede apestar asimismo a tequila, pisco, cachaça o caña de la brava. Eso según de qué rincón de estos territorios se trate la cosa, que todito lo recorre y atormenta con sus tropelías el taimado bicho.

La cara del tigre (fragmento)
Premio Municipal de Literatura Luis de Tejeda / Córdoba 2010