Mentiras impiadosas

Ricardo A. Barbieri / Proyecto de saneamiento del río Reconquista

 

Previo a las elecciones del 14 de octubre de 2001, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, hizo emitir en todos los canales de televisión abierta, un corto publicitario, referido a la conclusión de las obras realizadas sobre toda la cuenca del río Reconquista. Presuntamente, se publicitaba el éxito de una obra emprendida a fin de evitar las inundaciones y recuperar ecológicamente, a uno de los ríos mas contaminados del mundo. La conclusión de esta obra, también fue enunciada por el actual presidente de la república cuando inició su mandato.
Resta ahora saber hasta que punto esta acción publicitaria, se ajustó a la verdad, o si solo se trató de una "mentira impiadosa".
Para develar esta incógnita, correspondería saber en principio de que se trató el proyecto, y en su caso, determinar en que grado se cumplió con el mismo.
En el año 1995, se creó por decreto Nš 554, un organismo autárquico de derecho público, denominado "UNIREC", (Unidad de Coordinación del proyecto Río Reconquista) con sede en la ciudad de La Plata. Esta entidad tendría a su cargo "la supervisión y ejecución de las acciones que demandaría, la implementación del Proyecto de saneamiento Ambiental y Control de las Inundaciones del Río Reconquista", conforme lo previsto en el artículo 6 de la ley 11.497.
Tengamos en cuenta que el grado de contaminación del Reconquista, producido por los asentamientos urbanos e industriales es de tal magnitud, que inhibe al río como recurso disponible, restringiendo su uso al de ducto para vuelco.
La "UNIREC", presentó oportunamente un plan de acción denominado "Proyecto Río Reconquista". Este proyecto contemplaba en términos generales, que las obras destinadas al control de las inundaciones del citado río, consistirían en la canalización y terraplenado de los tramos medio y superior del mismo. El mejoramiento de la sección de escurrimiento de los arroyos afluentes, y el control de flujo del Reconquista Chico y el río Tigre. Consecuentemente con todo ello, el proyecto preveía la construcción de diez (10) estaciones de bombeo.
El saneamiento ambiental, consistía en mitigar y evitar totalmente en el futuro, la contaminación orgánica producida por más de 2.000.000 de personas y la contaminación química generada por 12.000 empresas, distribuidas a través de 80 kilómetros y 18 distritos. Para ello, estaba prevista la construcción de cuatro plantas de tratamiento de líquidos y lodos residuales cloacales.
. También se evitaría la contaminación producida por la misma obra, que suponía la remoción, traslado y destino final de 1.650.000 m3 de barros altamente contaminados
Para el desarrollo de este proyecto la URNIREC, contaba con $354.600.000 (dólares) para llevar el proyecto adelante, de los cuales 150.000.000 los aportaría el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), $77.600.000 los aportaría Overseas Economic Cooperation Fund del Gobierno del Japón y $127.000.000 serían tributados por la provincia de Buenos Aires. No obstante lo elevado de los montos en cuestión, no se implementó un sistema contable integrado, para registrar las operaciones exclusivas del Proyecto.
Iniciadas las obras, se verificó que las empresas concesionadas por la UNIREC, no cumplían con los estudios de impacto ambiental y no contaron con las certificaciones que exige la ley, como es el caso de la inscripción en el Registro Provincial de generadores de residuos especiales, la Declaración de Impacto Ambiental y el certificado de habilitación especial.
Se removieron y transportaron lodos altamente contaminados sin tratamiento alguno y lo que es mas grave se utilizaron como relleno de las márgenes de los ríos Reconquista, Tigre, Canal Aliviador y terrenos de la isla.
Además de lo comentado, se procedió a desviar el río Reconquista hacia el Canal aliviador, esto afecto gravemente en forma inmediata la situación ambiental (en tierras isleñas de los ríos Lujan, Caraguatá y Carapachay.
El formidable impacto ambiental que estas circunstancias en su conjunto produjeron sobre territorio isleño, y fundamentalmente la falta de respuestas serias de las autoridades competentes en el ámbito sanitario y ambiental, produjeron la movilización de la comunidad isleña y las ONG Ambientalistas. .
En agosto del año 2001, se conoció la decisión del gobierno provincial de disolver la Unidad Ejecutora del Proyecto de Saneamiento del Río Reconquista, aduciendo "no tener fondos para cubrir los gastos del proyecto".
Según los resultados de una Auditoría realizada sobre el Ejercicio Nš 9 finalizado el 31/12/04, a esa fecha el monto desembolsado por el BID ascendió a USD 136.065.715,47. Aquí corresponde dejar en claro, que en fecha 29/09/04 el BID, aceptó la renuncia de la Nación Argentina del contrato de préstamo, por la suma de USD 9.237.519,93.
En definitiva, se paralizaron las obras a medio terminar y algunas ni siquiera se iniciaron. Faltaban concluir dragados en el Canal Aliviador y tablestacados. En el partido de Tigre, no se consolidaron los terraplenes, a fin de evitar que sean vencidos por las inundaciones.
Tampoco fueron puestas en marcha las diez estaciones de bombeo proyectadas, como consecuencia de que nunca se llegó a formar el Comité de cuenca que debía ocuparse del manejo de la obra. En este último aspecto corresponde aclarar que todo el cauce del río fue empalizado para evitar inundaciones. Para que este procedimiento fuera efectivo, se necesitaba obligadamente el funcionamiento de las estaciones de bombeo, para evacuar el agua pluvial que queda atrapada en territorio continental, por los terraplenes construidos.
Tampoco fueron realizadas las obras de saneamiento y recuperación del río. Esto último supone que no se construyeron las cuatro nuevas plantas de tratamiento de líquidos y lodos residuales cloacales proyectadas. No se produjo la caracterización, tratamiento y disposición de lodos de fondo. No se llevó a cabo el Plan de recuperación de Ecosistemas. No se cumplió con el Plan de acción para el control de la contaminación hídrica en la cuenca. No se realizó la evaluación "Ex-Post" de las obras del Proyecto, a partir del análisis y procesamiento de una imagen satelital de la cuenca, como estaba previsto. La UNIREC ni siquiera logró realizar las concesiones de las obras hidráulicas y sanitarias.
No se llevó a cabo el Plan de Acción Social que comprendía el Plan de Educación Sanitaria y Ambiental, el Plan para el Reuso de Áreas Recuperadas y el Plan para Situaciones de Emergencia. No se produjo mejoramiento alguno de la Red de Monitoreo y de Alerta, ni se incorporó un control sistemático de la calidad de aguas. No se creó el Comité de Manejo Integral de la cuenca (COMIREC). No se realizó el control de la contaminación industrial, ni se efectuaron los Informes semestrales del seguimiento del plan de acción, y por ende, no se cumplió con el Programa de Minimización de Residuos Industriales.
A todo lo anterior, hay que sumar el hecho de que tampoco se cumplió la promesa electoral "Ubietista", de limpiar el río Reconquista en el ámbito del Distrito. Ello fue así, dado que el Tigre, por estar situado en la desembocadura de los ríos Reconquista, Luján, Tigre y Paraná, su geografía presenta la peculiaridad de ser estación terminal de las señaladas cuencas hídricas, lo que lo define como embudo receptor de los intensos problemas de contaminación, que se generan aguas arriba.
Hasta tanto no se tomen medidas integrales para minimizar el volcado de residuos industriales y orgánicos en toda la cuenca del Reconquista, cualquier pretensión de limpiar el río en su desembocadura, resultará tan estéril como inútil.
Estas mentiras impiadosas, revelan hasta que punto nuestros gobernantes, son capaces de tergiversar la realidad y manipular a la opinión pública, a fin de plantear como un éxito de su gestión, un hecho que constituye sin lugar a dudas, un verdadero desastre en lo que hace a la eficiencia y conducción operativa de un proyecto de esta magnitud.
Ricardo A. Barbieri
Australia 2409
Barrio Ricardo Rojas
El Talar – Tigre.
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