Previo a las elecciones del 14 de octubre de 2001,
el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, hizo emitir en todos
los canales de televisión abierta, un corto publicitario, referido
a la conclusión de las obras realizadas sobre toda la cuenca
del río Reconquista. Presuntamente, se publicitaba el éxito
de una obra emprendida a fin de evitar las inundaciones y recuperar
ecológicamente, a uno de los ríos mas contaminados del
mundo. La conclusión de esta obra, también fue enunciada
por el actual presidente de la república cuando inició
su mandato.
Resta ahora saber hasta que punto esta acción publicitaria,
se ajustó a la verdad, o si solo se trató de una "mentira
impiadosa".
Para develar esta incógnita, correspondería saber en
principio de que se trató el proyecto, y en su caso, determinar
en que grado se cumplió con el mismo.
En el año 1995, se creó por decreto Nš 554, un organismo
autárquico de derecho público, denominado "UNIREC",
(Unidad de Coordinación del proyecto Río Reconquista)
con sede en la ciudad de La Plata. Esta entidad tendría a su
cargo "la supervisión y ejecución de las acciones
que demandaría, la implementación del Proyecto de saneamiento
Ambiental y Control de las Inundaciones del Río Reconquista",
conforme lo previsto en el artículo 6 de la ley 11.497.
Tengamos en cuenta que el grado de contaminación del Reconquista,
producido por los asentamientos urbanos e industriales es de tal magnitud,
que inhibe al río como recurso disponible, restringiendo su
uso al de ducto para vuelco.
La "UNIREC", presentó oportunamente un plan de acción
denominado "Proyecto Río Reconquista". Este proyecto
contemplaba en términos generales, que las obras destinadas
al control de las inundaciones del citado río, consistirían
en la canalización y terraplenado de los tramos medio y superior
del mismo. El mejoramiento de la sección de escurrimiento de
los arroyos afluentes, y el control de flujo del Reconquista Chico
y el río Tigre. Consecuentemente con todo ello, el proyecto
preveía la construcción de diez (10) estaciones de bombeo.
El saneamiento ambiental, consistía en mitigar y evitar totalmente
en el futuro, la contaminación orgánica producida por
más de 2.000.000 de personas y la contaminación química
generada por 12.000 empresas, distribuidas a través de 80 kilómetros
y 18 distritos. Para ello, estaba prevista la construcción
de cuatro plantas de tratamiento de líquidos y lodos residuales
cloacales.
. También se evitaría la contaminación producida
por la misma obra, que suponía la remoción, traslado
y destino final de 1.650.000 m3 de barros altamente contaminados
Para el desarrollo de este proyecto la URNIREC, contaba con $354.600.000
(dólares) para llevar el proyecto adelante, de los cuales 150.000.000
los aportaría el Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
$77.600.000 los aportaría Overseas Economic Cooperation Fund
del Gobierno del Japón y $127.000.000 serían tributados
por la provincia de Buenos Aires. No obstante lo elevado de los montos
en cuestión, no se implementó un sistema contable integrado,
para registrar las operaciones exclusivas del Proyecto.
Iniciadas las obras, se verificó que las empresas concesionadas
por la UNIREC, no cumplían con los estudios de impacto ambiental
y no contaron con las certificaciones que exige la ley, como es el
caso de la inscripción en el Registro Provincial de generadores
de residuos especiales, la Declaración de Impacto Ambiental
y el certificado de habilitación especial.
Se removieron y transportaron lodos altamente contaminados sin tratamiento
alguno y lo que es mas grave se utilizaron como relleno de las márgenes
de los ríos Reconquista, Tigre, Canal Aliviador y terrenos
de la isla.
Además de lo comentado, se procedió a desviar el río
Reconquista hacia el Canal aliviador, esto afecto gravemente en forma
inmediata la situación ambiental (en tierras isleñas
de los ríos Lujan, Caraguatá y Carapachay.
El formidable impacto ambiental que estas circunstancias en su conjunto
produjeron sobre territorio isleño, y fundamentalmente la falta
de respuestas serias de las autoridades competentes en el ámbito
sanitario y ambiental, produjeron la movilización de la comunidad
isleña y las ONG Ambientalistas. .
En agosto del año 2001, se conoció la decisión
del gobierno provincial de disolver la Unidad Ejecutora del Proyecto
de Saneamiento del Río Reconquista, aduciendo "no tener
fondos para cubrir los gastos del proyecto".
Según los resultados de una Auditoría realizada sobre
el Ejercicio Nš 9 finalizado el 31/12/04, a esa fecha el monto desembolsado
por el BID ascendió a USD 136.065.715,47. Aquí corresponde
dejar en claro, que en fecha 29/09/04 el BID, aceptó la renuncia
de la Nación Argentina del contrato de préstamo, por
la suma de USD 9.237.519,93.
En definitiva, se paralizaron las obras a medio terminar y algunas
ni siquiera se iniciaron. Faltaban concluir dragados en el Canal Aliviador
y tablestacados. En el partido de Tigre, no se consolidaron los terraplenes,
a fin de evitar que sean vencidos por las inundaciones.
Tampoco fueron puestas en marcha las diez estaciones de bombeo proyectadas,
como consecuencia de que nunca se llegó a formar el Comité
de cuenca que debía ocuparse del manejo de la obra. En este
último aspecto corresponde aclarar que todo el cauce del río
fue empalizado para evitar inundaciones. Para que este procedimiento
fuera efectivo, se necesitaba obligadamente el funcionamiento de las
estaciones de bombeo, para evacuar el agua pluvial que queda atrapada
en territorio continental, por los terraplenes construidos.
Tampoco fueron realizadas las obras de saneamiento y recuperación
del río. Esto último supone que no se construyeron las
cuatro nuevas plantas de tratamiento de líquidos y lodos residuales
cloacales proyectadas. No se produjo la caracterización, tratamiento
y disposición de lodos de fondo. No se llevó a cabo
el Plan de recuperación de Ecosistemas. No se cumplió
con el Plan de acción para el control de la contaminación
hídrica en la cuenca. No se realizó la evaluación
"Ex-Post" de las obras del Proyecto, a partir del análisis
y procesamiento de una imagen satelital de la cuenca, como estaba
previsto. La UNIREC ni siquiera logró realizar las concesiones
de las obras hidráulicas y sanitarias.
No se llevó a cabo el Plan de Acción Social que comprendía
el Plan de Educación Sanitaria y Ambiental, el Plan para el
Reuso de Áreas Recuperadas y el Plan para Situaciones de Emergencia.
No se produjo mejoramiento alguno de la Red de Monitoreo y de Alerta,
ni se incorporó un control sistemático de la calidad
de aguas. No se creó el Comité de Manejo Integral de
la cuenca (COMIREC). No se realizó el control de la contaminación
industrial, ni se efectuaron los Informes semestrales del seguimiento
del plan de acción, y por ende, no se cumplió con el
Programa de Minimización de Residuos Industriales.
A todo lo anterior, hay que sumar el hecho de que tampoco se cumplió
la promesa electoral "Ubietista", de limpiar el río
Reconquista en el ámbito del Distrito. Ello fue así,
dado que el Tigre, por estar situado en la desembocadura de los ríos
Reconquista, Luján, Tigre y Paraná, su geografía
presenta la peculiaridad de ser estación terminal de las señaladas
cuencas hídricas, lo que lo define como embudo receptor de
los intensos problemas de contaminación, que se generan aguas
arriba.
Hasta tanto no se tomen medidas integrales para minimizar el volcado
de residuos industriales y orgánicos en toda la cuenca del
Reconquista, cualquier pretensión de limpiar el río
en su desembocadura, resultará tan estéril como inútil.
Estas mentiras impiadosas, revelan hasta que punto nuestros gobernantes,
son capaces de tergiversar la realidad y manipular a la opinión
pública, a fin de plantear como un éxito de su gestión,
un hecho que constituye sin lugar a dudas, un verdadero desastre en
lo que hace a la eficiencia y conducción operativa de un proyecto
de esta magnitud.
Ricardo A. Barbieri
Australia 2409
Barrio Ricardo Rojas
El Talar – Tigre.
Te: 15-4060-6375
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