PARA DECIR NO
por EDUARDO GALEANO
El presidente del planeta anuncia su próximo crimen
en nombre de Dios y de la democracia.
Así calumnia a Dios.
Y calumnia, también, a la democracia, que a duras penas
ha sobrevivido en el mundo a pesar de las dictaduras
que los Estados Unidos vienen sembrando en todas partes
desde hace más de un siglo.
El gobierno de Bush, que más que gobierno parece un oleoducto,
necesita apoderarse de la segunda reserva mundial de petróleo,
que yace bajo el suelo de Irak.
Además, necesita justificar el dineral de sus gastos militares
y necesita exhibir en el campo de batalla
los últimos modelos de su industria armamentista.
De eso se trata. Lo demás, son pretextos.
Y los pretextos para esta próxima carnicería ofenden la
inteligencia.
El único país que ha usado armas nucleares contra la población
civil,
el país que descargó las bombas atómicas que aniquilaron
Hiroshima y Nagasaki,
pretende convencernos de que Irak es un peligro para la humanidad.
Si el presidente Bush ama tanto a la humanidad,
y de veras quiere conjurar la más grave amenaza que la humanidad
padece,
¿por qué no se bombardea a sí mismo,
en vez de planificar un nuevo exterminio de pueblos inocentes?
Inmensas manifestaciones invadirán las calles del mundo este
15 de febrero.
La humanidad está harta de que sus asesinos la usen de coartada.
Y está harta de llorar a sus muertos al fin de cada guerra. ◊
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