Luis Franco

 

El caso de Luis Franco es quizás único en nuestro país y afuera.
Las principales plumas del castellano se han movido desde 1923 para discernir los más subidos elogios, desde Lugones, Juana de Ibarbourou, Alfonso Reyes, Gabriela Mistral, Fernández Moreno, Martínez Estrada. Pero para el mundo de la cultura oficial, el poeta Franco no existe.
La razón ya la anticipó Roberto Arlt en 1941: "Un silencio fervoroso ha saludado la aparición de la monstruosa obra de este poeta que, como Whitman, podría decir: No soy un hombre sino una batalla. ¡Tres años de silencio en torno de un bosque de poesía!
Es maravillosa la justicia de los descoloridos labios apretados…"

El poema adjunto pertenece al volumen Insurrección del poema, editado por Colihue en 1979, y está dedicado al pintor y dibujante Ricardo Carpani, cuya obra ilustró la edición de un libro del poeta Julio Huasi, otro poeta negado que también vamos a compartir.◊

Carpani

Luis Franco

La historia que se vuelve intransitable
de tanta noche y tanto foso.
Un frío que congela
la sangre y la sonrisa de los niños.
Las mujeres que vuelcan su cabello y su llanto.
Y el hambre, el hambre, el hambre
tendiendo viacrucis, inaugurando tumbas.
Del otro lado el reino de la Casta,
la patria intestinal de los patrones
cuyo escudo de armas
es la panoplia del expolio.
Pueden crear sus máquinas
orografías de sobrantes,
pero bien a resguardo del ayuno insurrecto.
Ya hacen oír de lejos sus ametralladoras
el soliloquio tartamudo,
y se divisan letras de púrpura escribiendo
el epitafio de las huelgas.
Más hé aquí que un viento atropellando millas,
deja a la zaga al tiempo muerto,
en tanto el rayo ofrece
a los que aún se empeñan en soñar sueños tránsfugas,
sus servicios gratuitos de profesor de esgrima.
Y Ricardo atestigua todo eso,
sin apuro, sabiendo bien a fondo,
que un solo brote de la primavera
niega todo el sudario de hojas del invierno
y que la luz es más antigua
que la noche y el llanto.
Por eso es que tatúa en blanco y negro
su verdad y su grito.
Su frente da al futuro
tal como mi ventana da a la aurora.