Basilio Uribe

 

Poesía cuya densidad no está quizás en las palabras, sino en ese clima que van creando lenta, casi inexorablemente. Cada pieza tiene esa atmósfera habitada por una experiencia que se resume en el canto sin apuro de quien ha vivido, ha visto y ha sentido hasta que el poema liberador brota, no como un anticipo o una urgencia descontrolada, sino con la justeza de quien dice exactamente lo que quiere por ue ha madurado lo suficiente.◊

(Horacio Armani, La Nación 4-VI-67).

 


Dear me

Basilio Uribe

 

Luego de ponerse argirol en los ojos,
Edipo pensaba:
(veían —él— amarillo,
y —los espectadores— rojizo)
— Ahora oigo el silencio
que hay en el sonido.
Caía una lluvia mansa
habilitando otros planos,
distancias y transparencias
apenas advertibles
y sin embargo precisas.
— Ciudadanos de Tebas, helenos, porteños,
pensémoslo:
ambiguo es el destino.