

Yo creo que desde muy pequeño, mi desdicha y mi
dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas.
A mí no me bastaba que me dijeran que eso era una mesa, o que la
palabra madre era la palabra madre y ahí si acababa todo.
Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí
un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces
me estrellaba.
(De una charla con Omar Prego, París, comienzo de los 80)
