| Gregorio Echeverría | |
Los Magos de OrienteVersión libre para teatro del libro del mismo nombre, de Juan Carlos Lavarello. |
|
|
[Locutor] Belén es una pequeña población situada a 8 km
al sur de Jerusalem, en lo que en tiempos bíblicos era la región
de Judea. ¿Quiénes eran los Reyes? ¿Eran Reyes? ¿Eran Magos? ¿De dónde venían? ¿Cuántos eran? ¿Cómo se llamaban? |
[Melchor] Mil pueblos me nombran de mil modos diferentes. Casi todos ustedes me conocen como Melchor. Pero los niños sirios me llaman Badadilma. Los chiquitos griegos, Apellicon. Soy Ator para los chicos etíopes. Hormuz para los pequeños de Persia. O Melkhon para la gente pahlavi. [Gaspar] En tiempos de la historia anterior a esta historia que estamos viendo, la gente del pueblo me llamaba Gatashpa. Otros me registran como Sater. Y también Yazdegerd o Sair. [Baltasar] Soy Baltasar. O mejor dicho Baltazar, con zeta. Escarbando en las viejas historias, me llaman Badadakharida, Serakim, Pathoras, Piruz. [Melchor] Mi lugar habitual de residencia es la ciudad de Ecbatana La Hermosa, tallada con primor en cedro perfumado y en cipreses nobles. Ecbatana La Rica, donde Ciro depositó el tesoro de Creso después de derrotarlo a orillas del Halys. [Gaspar] Mi reino se encuentra enclavado más al oriente aún que Persia. Pasando las alturas del techo del Mundo, las estepas de los mongoles y las tierras del Cipango y del Catay y las Aguas Interminables. Una zona montañosa y salvaje de la península de California, que los viejos pobladores llamaban Valle de Sonora y también Valle de la Luna. Mis agentes de publicidad y mis directores de marketing lo cambiaron por un nombre de mejor imagen: Sylicon Valley. [Baltasar] Vivo en el tiempo, nadie sabe en realidad cuándo nací ni de dónde vengo. Mis antepasados viajaron por las estepas y por los desiertos. Uno de ellos pasó seguramente cerca de Pamir, de las llanuras de Babilonia, de la desembocadura del Ganges. Ese u algún otro le habrá dado su nombre al Mar Negro. También me tuvieron en cuenta los autores del Corsario Negro. Y tuve que apadrinar a la primera Peste en serio que recuerda Europa. Y permitir que muchas veces Capablanca le diera jaque mate al rey negro. |